Paco y Eva. Así se llamaban los dos afortunados niños que fueron elegidos para ir a ver a los mismísimos Reyes Magos en el Lejano Oriente. Unos mágicos camellos fueron a recogerlos a las puertas de sus casas, y volaron por las nubes entre música y piruetas. Todo lo que encontraron era magnífico, ni en sus mejores sueños lo habrían imaginado. Y esperaban con ilusión a ver a los adorables señores de capa y corona que llevaban años repartiéndoles regalos cada Navidad.

EL CUELLO ES MUY GRANDE
ResponderEliminarQue bonito es precioso una hermosura...
ResponderEliminar