Cuando llegó el momento, les hicieron pasar a una grandísima sala, donde quedaron solos. El salón se encontraba oscuro y vacío. Sólo una gran mesa a su espalda y tres grandes sillones al frente. Los pajes les avisaron:
- Los Reyes Magos están muy ocupados. Sólo podréis verlos unos segunditos, así que aprovechadlos bien.

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